El escándalo<strong> Van der Poel se aclara después de una jornada de domingo muy complicada. El neerlandés abandonó Australia en su vuelo programado pese a que corrió serio riesgo de tener que quedarse tres semanas en el país</strong>. Su noche en comisaría tras un altercado con unos niños le pudo costar muy caro, al tener que enfrentarse a un proceso judicial que provocaría que se quedase seis semanas en Australia.

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