Erick Portillo aparece en la zona mixta del Arena de Torun, en Polonia, con una camiseta y un pantalón negros, sin marca, los colores de México en el pecho, la mochila que da como obsequio la organización del Campeonato del Mundo y sin una triste bandera. Nadie lo había pensado. Pero nada de eso le importa al atleta mexicano de Cuauhtémoc (Chihuahua), con una sonrisa enorme y convertido ya, como por arte de magia, en subcampeón del mundo con una nueva marca personal de 2,30m en salto de altura.

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