Mohamed Attaoui sudaba a chorros tras acabar segundo su semifinal de 800 metros del Mundial indoor de Torun. «¿Temer a algún rival de cara a la final de mañana? Ellos me temen a mí, como dice Thomas (Dreissigacker, su entrenador)», aseguraba con una confianza que inevitablemente es contagiosa, porque el cántabro está en un estado de forma óptimo, como ha demostrado en una carrera con múltiples trampas que ha sido sorteando con astucia y fuerza.

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