Cada parón es una oportunidad para que los canteranos se dejen ver por el primer equipo. Y ahora mucho más con la presencia de Arbeloa. El Madrid pierde a muchos internacionales y el técnico necesita tirar de un buen puñado de jugadores cada día para completar los entrenamientos. Además, también suele ser habitual jugar un partido de entrenamiento 11 contra 11. Una buena ocasión para que los menos habituales o los que están volviendo de lesión ganen ritmo y minutos en las piernas. También para ‘examinar’ y seguir de cerca a algún canterano que no está normalmente en la rueda del primer equipo.

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