Hay sueños que no caducan, solo se cocinan a fuego lento. Tras cientos de miles de kilómetros acumulados y una vida entera dedicada a los pedales, Miquel Escolà alcanzará mañana la cima que parecía imposible: debutar como profesional a los 46 años. El asfalto de la Clàssica Terres de l’Ebre será el escenario donde este ciclista catalán demostrará que el cronómetro de la ilusión no entiende de edades.

