El Club Atlético Boca Juniors es un inmenso todo que han ido construyendo millones de partes desde la fundación de la entidad, allá por abril de 1905. Es la parte de Juan Brichetto, operario del puente levadizo del puerto que ideó aquello de elegir los colores del equipo en función de la bandera del primer barco que pasara -fue la de Suecia-. Es la parte de Victoriano Caffarena, el Toto, el único hincha que viajó con el equipo en la gira europea de 1925 y al que los jugadores, para hacerle feliz, llamaron el Jugador Número 12. Es la historia de Ernesto Secchi, que fue periodista y durante años acudió a la cancha con un traje azul que, decía, le daba suerte. Su padre le hacía bromas con aquella superstición. Hasta aquel partido contra River, en el que a falta de cinco minutos el árbitro pitó penalti. Y entonces sí, le pidió que se lo pusiera. El portero detuvo el lanzamiento. Y Ernesto recibió el primer beso paterno en 24 años de vida.

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