Su punto fuerte es su mayor castigo. Quien ha visto jugar a <strong>Eden Hazard</strong> en alguna ocasión se ha tenido que dar cuenta al instante de que su regate es su mayor fortaleza y que a los rivales les cuesta detenerlo sin cometer falta. La <strong>combinación de su bajo centro de gravedad</strong> -1,75 metros- y sus explosivas arrancadas completan un cóctel molotov que no para de llevarle por el camino de la amargura.

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