Desde el momento en que di las primeras patadas a un balón, en el patio del colegio cuando era un niño de 3 o 4 años, nació mi pasión por el fútbol. Hoy, con 32 años, esa pasión no solo no se ha apagado, sino que ha ido en aumento. Ante todo me quiero presentar como un loco de este deporte. Disfruto cada fin de semana viendo a 22 jugadores corriendo. Trato de ver todos los partidos que puedo. Prefiero quedar con un par de amigos, igual de locos que yo, antes que ir a cualquier bar. Soy de Gran Canaria, la tierra en la que nacieron magos como Juan Carlos Valerón y David Silva. Sin embargo, mis trucos eran un poco más limitados. Jugaba como central y no se me daba mal. Puede que ahí empezase a ver el juego de otra forma ya que necesitas no perder la concentración. Estuve en un equipo de mi tierra, el Galda, hasta la categoría de juveniles. Un día, todo se fue al traste: me lesioné gravemente la rodilla y tuve que parar. Pero mi pasión seguía intacta.

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