El Liverpool no se conformó con el 4-0. Lo firmó, lo celebró y aun así dejó la sensación de que había más. Mucho más. Hugo Ekitiké, uno de los goleadores de la noche, lo resumió sin rodeos nada más terminar: «Pudimos haber ganado 10-0». No fue una boutade. Fue el reflejo de un vendaval de ocasiones que convirtió el partido ante el Galatasaray en un monólogo inglés.

