A menos de dos meses del Mundial, la España de Luis Enrique salió tocada de La Romareda. Tras la derrota contra Suiza que obliga a ganar a Portugal mañana en Braga, el único ánimo que se percibía en el cabizbajo desfile de los futbolistas hacia el autobús era el de los chiquillos que jaleaban a los internacionales. El traspié no tiene la excusa de un duelo disputado en el albor del curso para alegar falta de ritmo, ni tampoco en su final para argumentar cansancio. Con mes y medio de competición en sus piernas, los internacionales españoles firmaron la peor primera parte de la era Luis Enrique, como confesó el propio seleccionador, y uno de los partidos que más dudas ha generado. El técnico no pudo disimular cierto desencanto por el juego.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *