”Nunca ha habido un equipo al que se le haya exigido tanto sin haber ganado antes algo”, soltó Jorge Vilda (Madrid, 41 años), el pasado junio, a un mes de la Eurocopa. Lo que no imaginaba el entrenador de la selección femenina de fútbol es que esa demanda se iba a producir también en su vestuario, iba a trascender al exterior y, sobre todo, derivaría en un plante de 15 futbolistas (más el apoyo expreso de la gran estrella, Alexia Putellas) contra su figura. Mientras él siempre transmitió prudencia e ir paso a paso, en un sector importante de la caseta se fue cocinando la sensación de que el técnico carece de nivel profesional para aprovechar el talento de las jugadoras y aspirar a grandes títulos.

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