Uno lleva el 14 en la camiseta y el apellido de la madre. Otro, el 41 y el apellido del padre. Uno es cabezota. El otro, perfeccionista. Uno lleva el brazo izquierdo tatuado de arriba abajo. Otro, el derecho. Uno idolatraba a LeBron James. El otro, a Kobe Bryant. Willy Hernangómez fue elegido el jugador más valioso del inolvidable Eurobasket conquistado por España el pasado domingo. Su hermano Juancho se llevó el premio al mejor de la final contra Francia (27 puntos y siete triples). Diferentes pero iguales en el gen ganador, los hermanos Hernangómez han alcanzado con el oro europeo otra cima en una carrera construida a base de derribar barreras y resistir comparaciones. Ser la pareja internacional de pívots en la selección después de Pau y Marc Gasol es un legado envenenado. “Eso no nos pesa. Somos distintos a ellos, y ahora es nuestro momento”, zanja Willy. Y vuelve al inicio de todo para explicar este éxito: “Somos de una familia humilde de Las Rozas. Ni siquiera soñábamos con jugar en la ACB y ahora estamos en la NBA y somos campeones del mundo y de Europa”.

