El Oviedo ha elegido creer. A pesar de los ocho puntos que lo alejaban de la salvación antes de esta jornada, el Tartiere no se va a entregar. Se encontró enfrente a un rival, un Valencia saciado con sus dos últimas victorias, que permitió que floreciera la fe carbayona. El gol de David Costas reflejó dos modos de afrontar el encuentro: el de un equipo apremiado por sus urgencias y el de su rival, desahogado -a pesar de que sigue en peligro- tras sus sus dos últimos triunfos. Los de Almada lograron su cuarta victoria de la temporada, dos de ellas ante el Valencia, para seguir descontando finales hasta el final.

