El Real Madrid de Chus Mateo ya tiene su primera final. Aún falta que se ensamblen bien todas las piezas que han traído este verano, pero al equipo blanco le bastaron un par de zarpazos para desarmar a un Betis que apenas plantó cara en la semifinal de la Supercopa de la ACB (69-100) celebrada en su casa, en el Palacio Municipal San Pablo. En el estreno oficial de Mateo como primer técnico, su equipo demostró mantener las fortalezas que le llevaron a la cumbre el año pasado con Laso, con un juego en la pintura sin igual en Europa, pero aún falta trabajo para resolver los problemas que arrastra el equipo, sobre todo en el tiro exterior.

