Quique Sánchez Flores se estrenaba en Mendizorroza después del cruel debut que tuvo en Mestalla hace cinco días. El Alavés tenía que reaccionar delante de su afición tras cinco jornadas sin ganar y condenados a estar a tan sólo dos puntos del descenso, ante un Villarreal en pelea directa con el Atleti por esa tercera plaza en Liga.

