Un gol de Endrick, con la colaboración de Radu, cuando parecía que había pasado lo peor y que el Celta iba a aguantar el gol de Javi Rueda pese a jugar más de media hora con diez por expulsión de Borja Iglesias, frustró al cuadro de Giráldez y apagó la fiesta en Balaídos (1-1). Seguramente el Lyon, uno de los mejores equipos que ha pasado por Vigo esta temporada, lo mereció por fútbol y ocasiones, pero dolió por el momento y, sobre todo, por la manera. No parecía el remate más peligroso de Endrick, que sacó su zurda a pasear con más veneno en otras ocasiones, pero el balón se coló entre las manos de Radu. Fue una de las pocas concesiones del Celta, pero resultó letal. Toca el más difícil todavía: conquistar el Parc Olympique Lyonnais.

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