Hacía más de 1.000 días, concretamente 1.071, que Marc Márquez no conseguía una pole position, pero las condiciones de lluvia provocadas por el tifón Talas le permitieron sacar a relucir toda su magia en un GP de Japón muy especial para Honda. Tres años después de la última prueba en Motegi, cancelada por la covid-19 las dos últimas campañas, el buque insignia de la fábrica de Hamamatsu les dio una alegría colosal a los suyos y puso el miedo en el cuerpo a sus oponentes, inmiscuidos en la batalla por el título más apretada de los últimos cinco cursos.

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