La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio ya está teniendo consecuencias directas en Asia. La incertidumbre sobre el suministro de petróleo y gas, especialmente por las tensiones en el estrecho de Ormuz, ha llevado a varios países del continente a aplicar medidas de ahorro energético que incluyen desde reducciones de jornada laboral hasta el cierre temporal de universidades.

