A la edad de 16 años Xavi Simons tenía dos millones de seguidores en Instagram. Era la estrella de La Masía y se disponía a dejarse llevar allí donde le arrastrasen las gigantescas expectativas. Hoy este interior de asombroso manejo de balón tiene solo 22 pero su edad futbolística se corresponde con la de un anciano. Cuando el verano pasado el Tottenham le convirtió en el fichaje más caro de su historia, previo pago de 65 millones de euros al Leipzig, la voz se corría entre directores deportivos y agentes de media Europa. El muchacho que el club de Londres se disponía a entronar no necesitaba corona. Según el Bild, en el vestuario del Leipzig le apodaban Princesa desde que contrató los servicios de un peluquero que instaló en la ciudad deportiva con una reserva de laca tan descomunal que provocó una evacuación de todos los empleados del club después de que saltaran las alarmas de incendio.

