El racismo en el fútbol parece una herida que nunca termina de cerrarse. Atraviesa generaciones, estadios y países, repitiéndose una y otra vez en las gradas y también en el silencio de quienes miran hacia otro lado. Jimmy Floyd Hasselbaink lo sabe bien. «Es como empezar de cero», afirmaba en una entrevista para The Guardian.

