La nueva era de la F1 comenzó esta madrugada en Melbourne y es verdad que dejó algunos detalles interesantes, pero también la sensación de que es un campeonato cerrado que se disputará entre George Russell y él mismo. Kimi Antonelli está muy lejos del nivel del británico y si fue capaz de reponerse a perder cinco puestos en la salida y acabar segundo y sobrado sobre los Ferrari, se puede convenir que el W17 es un cañón, del que no se ha visto todo lo que puede ofrecer. Van con la llave echada y aún así, corren, adelantan degradan menos que nadie y no tienen rival, aunque quieran fingir que sí los tienen.

