Si es así la nueva Fórmula 1… la diversión ha vuelto. La era más incierta de la historia de la categoría reina se abrió con un Gran Premio de Australia para el recuerdo. Confluyeron batallas, problemas y guerras de estrategia. Aunque quizá no es la mística de los 80 o 90, sí es una F1 que promete emocionar. En el Albert Park de Melbourne reinó un enorme George Russell, pero Mercedes no apalizó al personal. Son las mejores noticias posibles, aunque no sonríen a Carlos Sainz (15º) y Fernando Alonso (abandono). Lo suyo irá para largo.

