Una pared, un caño, un sombrero o una bicicleta son objetos ordinarios que tienen una sólida, e inesperada, reputación futbolística. Metáforas que representan virguerías del juego. Estoy más atento a esas cosas que a los planes del entrenador. Frente a la fiesta de la mediocridad del nuevo fútbol, celebro estas malicias de barrio.

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