La F1 parece un deporte nuevo en cuanto a los cambios y revoluciones técnicas, sobre todo en la mecánica de los monoplazas de 2026. Para muchos pilotos está suponiendo adaptarse a una nueva forma de correr, siempre recuperando y gestionando la energía. Desde fuera se verán pocas diferencias, quizá más adelantamientos y algunos movimientos extraños en pista, pero no será el caos que muchos predicen, ni una nueva categoría. Ya son más veloces que los coches de 2022, los de la anterior generación y acabarán siendo más rápidos que los de 2025 en unos meses. El espectáculo mejorará previsiblemente, pero hasta que no pasen cinco o seis carreras no se sabrá en qué medida. Estos son los principales cambios por aéreas. 

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