Las lágrimas de Abdón Prats, un futbolista de la casa, el jugador que metió al Mallorca en Primera División, el hombre que puede alargar su presencia en la máxima categoría, resumen la angustia de una jornada con más lamentos que alegrías, porque en la zona baja de la clasificación, la congoja se instala en cada jugador, en cada aficionado de los equipos implicados, el día en que cayó el Alavés al pozo.

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