Algo que no debería pasar nunca ha pasado dos veces en menos de dos semanas. Presuntamente, Rafa Mir y Prestianni protagonizaron unos incidentes racistas que motivaron al colegiado a activar el famoso protocolo antirracismo. Y ahí está la clave de una nueva norma que sobrevuela el mundo del fútbol en los últimos días. La presunción de inocencia. Algo tan básico que se mueve en una línea tan fina que a veces enturbia el propio concepto de justicia. Y la FIFA quiere tomar medidas, aunque pueda ir en contra de este principio fundamental.

