Hay victorias que pesan. Y a Nahuel Molina le cayeron todas de golpe. Con apenas 22 o 23 ‘añitos’, el lateral argentino enlazó una Copa América, la Finalíssima, una eliminatoria perfecta, un Mundial y otra Copa América. En medio de ese torbellino, el salto al Atlético de Madrid. Demasiado en demasiado poco tiempo. Ahora, con perspectiva, reconoce que no supo saborearlo.

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