Un puente entre la pizarra y la acción. Federico Valverde ha recuperado su mejor versión desde el arranque de 2026. Lo dicen los números, pero sobre todo lo transmite su juego. Ha vuelto a sentirse protagonista, a imponer su energía y su criterio en cada zona del campo. Recuperado su sitio en el once, es indiscutible para Arbeloa en el centro del campo. Y liberado de una posición que nunca fue la suya, el 8 ha elevado su impacto a otra dimensión.

