Tardó un poco Vinicius en gustarse a sí mismo… y al Bernabéu, pero cuando lo hizo seguro que Mourinho se puso a jurar en arameo. Volvió a marcar. Un buen gol, no como el de Lisboa, pero un buen gol. Y hasta podría decirse que este gol fue el que puso el punto final al partido. Un buen gol y un pase de Valverde espectacular. ¡Qué bien juega… cuando no lo hace de lateral! También suyo, de Valverde estoy hablando, el pase a Tchouaméni que significó el 1-1. Otro gol importante. Muy importante. El Benfica, que comenzó jugando bastante bien, se había puesto por delante en el marcador y al Madrid no le salían bien las cosas. Se parecía más al equipo de Pamplona que al de Lisboa. Y al Bernabéu le entró un frío polar, pese a que la noche era más de primavera que invernal.

