José Mourinho fue héroe del madridismo antes incluso de pisar Chamartín como entrenador del Real Madrid. La temporada previa a su fichaje, al mando del Inter de Milán, firmó una de esas gestas que se celebran en silencio en la capital: dejó en la cuneta al Barça de Pep Guardiola e impidió que los azulgrana disputaran la final de la Champions en el Santiago Bernabéu. Solo imaginar al eterno rival levantando la Orejona en Concha Espina era una pesadilla para ellos. Mourinho la evitó. Y ahí empezó todo.

