A pocas horas de que Real Madrid y Benfica se citen en el Bernabéu, el debate se concentra en la sanción preventiva que la UEFA había decido imponer a Gianluca Prestianni por los presuntos insultos racistas contra Vinicius en el partido de ida. En realidad, es casi un tecnicismo, pues el propio futbolista argentino reconoció haber insultado gravemente al brasileño, aunque jugando la carta de la homofobia, que debió parecerle más defendible que la xenófoba incluso a él, protagonista indiscutible del incidente por hache o por be.

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