Hubo un Barça no tan lejano que se parecía poco al actual. Menos adolescentes y más treintañeros curtidos. Más hijos en las celebraciones que padres primerizos. Mandaba Leo Messi. A su lado, Luis Suárez y Neymar Jr. Y atrás, un central que hacía y deshacía dentro y fuera del campo: Gerard Piqué.

