El gran debate del #vinibaila, el movimiento que ha movilizado al planeta fútbol en defensa del delantero del Real Madrid, no es, desde luego, si Vini puede bailar o no (causa profundamente estúpida), sino qué hace este asunto en una columna, en los telediarios y en la cabeza de Pelé, que no tendrá otra cosa que hacer. Es decir, es un debate tan agradecido para los medios (los diarios, las televisiones, las radios, las redes sociales) como artificial: no existe, ha nacido aquí inflado morbosamente, todos los jugadores han bailado después de un gol, jamás nadie ha creído como provocación que alguien celebre un gol. Y como tantos debates que afectan a jugadores que dan audiencia, este no morirá hasta que el último interesado deje de pinchar en la noticia. Leyes modernas.

