El oro imposible se hizo carne en Berlín para rematar la mayor sorpresa en la historia de la selección española. Cualquier término grandilocuente que se utilice para definir esta gesta hará justicia a lo vivido e incluso probablemente se quede corto. Porque el equipo que parecía más terrenal ha terminado haciendo algo sobrenatural: dar un baño a Francia en la final (88-76) y conquistar el considerado como mejor Eurobasket de la historia. Es el cuarto oro continental para España. Una epopeya que daría para escribir libros o guiones de películas. Tendrán que conformarse ustedes con está crónica, la última de un torneo memorable.

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