Su padre hizo cumbre en el Everest y él ha alcanzado la gloria en el Olimpo. Oriol Cardona estaba obligado a triunfar en un hábitat salvaje. Lo llevaba en los genes. Como Nill, su hermano mayor, ahora bombero. Joan, 67 años, alimentó a la familia con el salario de una imprenta, pero el alma lo ha nutrido de experiencias donde manda la naturaleza. «He hecho de todo», reconoce en Bormio, donde se desplazó a aplaudir la gesta de su hijo. «Aunque hubiese abandonado, hubiese estado bien. Ya le dije que con estar en los Juegos ya había cumplido. Que el deporte está para pasárselo bien, no para agobiarse en la montaña».

