“Yo prefiero verlo del lado positivo”, comentaba Simeone todavía en las entrañas del Jan Breydel. El Atlético había sacado un 3-3 en Brujas con sabor agridulce. El empate le posiciona bien para la vuelta, pese a que los rojiblancos habían desperdiciado dos ventajas de 0-2 y 2-3. El argentino se quería quedar con lo positivo del marcador y todas las señales para el choque el próximo martes decidirá quién pasa a octavos de final. Sí, hay motivos para creer en un Atlético entre los 16 mejores de Europa otra vez.

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