Viajar al espacio abre la puerta a nuevos descubrimientos científicos, pero también tiene efectos poco visibles en el cuerpo humano. Un reciente estudio publicado en la revista científica PNAS ha demostrado que el cerebro de los astronautas sufre cambios de posición después de sus misiones fuera de la Tierra, un hallazgo que podría influir en la planificación de futuros vuelos espaciales.

