Todo comenzó con una llamada. “Me sorprendió que me mandara un mensaje diciendo que quería hablar. Es muy tímido”, reconoce Kilian Jornet. Oriol Cardona dio el paso. El teléfono sonó. “Le dije directamente que me gustaría que formara parte de mi grupo de entrenadores, si tenía ganas y tiempo para ayudarme. La respuesta fue rápida: me dijo que sí”, recuerda el esquiador de montaña.

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