Kylian Mbappé nunca tuvo la culpa de que el Madrid le necesitase demasiado. Eso, más que un elogio, evidenció un problema. El 4-1 ante la Real Sociedad fue, sin embargo, de esas victorias que ofrecen más matices de lo protagonizado en el terrreno del juego. El Real Madrid ganó con solvencia, mediante un bloque comprometido y sin necesitar que nadie lo resuelva todo.

