Federica Brignone regresaba a la Olympia delle Tofane, la pista en la que tocó el cielo el jueves al colgarse el oro olímpico en el supergigante. Con la cicatriz de la grave lesión sufrida en abril como recordatorio de lo vivido y sufrido, la Tigresa de Milán buscaba el doblete. Ya nadie se atrevía a decir que no estaba en la primera línea de favoritas, aunque solo estuviera ante la quinta carrera desde la terrible caída.

