Los jugadores del Barcelona se marcharon del Metropolitano con dos imágenes en la cabeza. Una, el 4-0 que lucía en el marcador del estadio. La otra, la del gol anulado a Cubarsí al inicio de la segunda parte. Frenkie de Jong, en zona mixta, aún no daba crédito a la situación, a esos siete minutos que desembocaron en la infracción de su compañero.

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