Demoledor, es el único calificativo que se puede aplicar a la rueda de prensa que ha dado hoy Lance Stroll en Sakhir y que echa por tierra cualquier posibilidad de cualquier buen arranque del nuevo AMR26. El canadiense suele expresar lo que opina también su padre, el propietario de la escudería, Lawrence Stroll y la primera impresión de más que negativa en cuanto al monoplaza… sin paliativos. Oyéndole y viendo sus gestos las esperanzas de ver victorias este año para su equipo se evaporan de golpe.

