El que espera desespera. Y Dani Carvajal, que ya lleva un tiempo con el alta médica después de su percance en la rodilla derecha que le obligó a pasar por el quirófano en octubre, ve que se alarga mucho más de lo previsto su vuelta a la titularidad. Ha disputado minutos de consolación que no le compensan sus ansias por jugar con continuidad con la mirada puesta en el Mundial. Después de una lesión complicada, acompañada de una inactividad larga (casi tres meses), el jugador, guiado por sus sensaciones, cree que está al ciento por ciento para volver a competir. Pero nada más lejos de la realidad. Una cosa es el alta médica y otra muy distinta, el alta competitiva. Y es ahí donde está la raíz del problema.

