Nairo Quintana vuelve a ponerse un dorsal con la serenidad de quien ha vivido casi todo en el ciclismo. A los 36 años, arranca la temporada en Omán, rodeado de jóvenes, con buenas piernas y la sensación de seguir teniendo sitio entre los mejores.


Nairo Quintana vuelve a ponerse un dorsal con la serenidad de quien ha vivido casi todo en el ciclismo. A los 36 años, arranca la temporada en Omán, rodeado de jóvenes, con buenas piernas y la sensación de seguir teniendo sitio entre los mejores.