Eric Struelens, exjugador del Real Madrid y del Girona, salió a correr un día y comenzó a toser sangre. Según confiesa, no bebe ni fuma. Tampoco tenía problemas dentales. Las pruebas a las que se sometió días después le dieron un diagnóstico demoledor: padecía cáncer de amígdalas. Con 56 años y tras someterse a radioterapia, la enfermedad está en remisión. Es la mayor de las luchas que ha tenido que afrontar después de dejar las canchas, pero no la única.

