Es la alternativa. Mientras el Atlético se acostumbra a vivir en una montaña rusa de juego y resultados, el equipo de Marcelino decidió pasar página a la frustrada aventura europea y, de paso, poner fin a su dubitativa racha en Liga. Volvió el Villarreal imponente de la primera vuelta para despedazar a un Espanyol en crisis. Fueron cuatro y pudieron ser más en una nueva exhibición del Submarino, que ha regresado a la superficie para recuperar la velocidad de crucero. 

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