El césped de Vallecas no cayó de un día para otro. Ni fue un problema de mantenimiento habitual ni una negligencia deportiva. Todo empezó el 31 de diciembre. Así lo detalla el informe exclusivo desvelado por Roberto Gómez en El Opinador de El Programa de Ortega, que reconstruye paso a paso cómo un uso extraordinario del estadio terminó provocando la muerte progresiva del terreno de juego del Rayo Vallecano.

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