El Real Madrid está lejos de la revolución, pero algo ha cambiado en el centro del campo. Desde que Arbeloa se sentó en el banquillo blanco, Arda Güler ha encontrado una continuidad que se le venía complicando. Solo fue suplente una vez —ante el Levante, en el segundo encuentro del técnico salmantino— y desde entonces ha ido tejiendo una presencia constante en el once. 34 partidos disputados en lo que va de temporada, ninguna lesión, ninguna tarjeta que le alejara del césped.

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