Son los Juegos de Invierno. Siete sedes que son un universo. De Livigno a Bormio, en los Alpes profundos de la Valtellina, hay 39 kilómetros y un mundo. En Livigno hay un parque de atracciones y está Nora Cornell, una gerundense de 20 años, que disfruta tanto en un skatepark en la costa brava adolescente en el que se cruza un día con Queralt Castellet, como enfrentada al tobogán del big air en el snow park con su tabla (debuta el domingo en la calificación), sus acrobacias, sacacorchos y mortales, y sus sueños, banda sonora de Bad Bunny y C Tangana, en las nubes, y una cadenita de plata en el cuello con un crucifijo. Pura diversión y hip hop.

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