<strong>Carlos III de Inglaterra</strong> no lleva ni una semana en el trono y ya <strong>ha sido protagonista de dos polémicos gestos</strong> que no han pasado desapercibidos ni para los medios de comunicación ni para la opinión pública. El primero se produjo el sábado, cuando tras ser proclamado oficialmente rey de Inglaterra en el Palacio de St. James, <strong>pidió con cierto desprecio que le retiraran un tintero que le molestaba</strong> en la mesa cuando se disponía a estampar su firma en un documento. El segundo tuvo lugar el martes, cuando <strong>mostró su mal humor porque se manchó de tinta la mano</strong> en su visita al Castillo de Hillsborough al firmar un documento.

